>Dos hombres que se aman

>

Dos almas
dos cuerpos
dos hombres que se aman
van a ser expulsados del paraíso
que les tocó vivir.
Y sienten
que pueden
en cada mañana
ver su árbol, su parque, su sol,
como tú y como yo.
Pablo Milanés – Pecado Original
A los que luchan contra la intolerancia.
(I)
– Ayer la policía me masacró por ser homosexual.
– La policía no lo hizo porque seas gay.
– No me digas, ¿entonces por qué lo hicieron?
– Porque eres un ciudadano de segunda clase, al igual que los maestros, campesinos, obreros. La polícia reprime a todos por igual.
– ¿Y por qué soy un ciudadano de segunda clase?
– Es que eres un maricón.
(II)
– No me parece que la policía golpee a los gays, pero ellos provocaron esa violencia.
– ¿Intentaron incediar la Catedral? ¿agredieron a los polícias?
– No, ¡se estaban besando! !Qué agresivos!
(III)
– Cuando ví que esas lesbianas se estaban besando entre ellas, le tapé los ojos a mi hija, que barbaridad.
– Hiciste bien, hay que cuidar la inocencia de nuestros bebés… ¿Y que hiciste después?
– Se los volví a abrir para que vea como la policía agarraba a palazos a esos invertidos.
(IV)
– Si te defines de izquierda, ¿cómo puedes ser homofóbico?
– No veo nada de malo, en Cuba los encierran y reeducan a esos maricones.
– Eso era antes, felizmente ahora incluso la sobrina del mismo Fidel es defensora de los derechos de las minorías sexuales.
– ¡Entonces es una revisionista! La revolución perdió la brújula.
– No es eso, pasa que se están despojado de las taras y prejuicios del pasado, aquellas que aplastan cerebros como los tuyos.
(V)
– Si dejan a los gays casarse, estarían atentando contra mis derechos.
– ¿Y qué derecho atentarían?
– Mi derecho a discriminarlos.

(VI)

– No te entiendo, ¿Porqué defiendes a los gays, si no lo eres?
– ¿Tu eres awajun?
– No.
– ¿Los defendiste cuando el gobierno los masacró en Bagua?
– Si, claro.
– ¿Tu eres campesino?
– No.
– ¿ Protestaste cuando el gobierno los acribilló en Espinar?
– Por supuesto.
– Ya respondí a tu pregunta.

>Pobre del cantor…

>

Pobre del cantor de nuestros días
que no arriesgue su cuerda
por no arriesgar su vida.
Pobre del cantor que nunca sepa
que fuimos la semilla
y hoy somos esta vida.


Pobre del cantor que sus informes
le borren hasta el nombre
con copias asesinas.
Pobre del cantor que no se alce
y siga hacia adelante
con más canto y más vida.

Pablo Milanés – Pobre del cantor

Pobre del cantor que prefiera cantar a las musas, mientras mineros y campesinos mueren a balazos, día a día en su patria. Miserable aquél juglar que gusta cantar en Catorce de Febrero y el Primero de Mayo u Once de Septiembre brilla por su ausencia en La Alameda. Triste la vida del que se llama cantor de la paz cuando en su país fosas de falsos positivos le reclaman al menos un verso. Pobre del cantor que se acostumbra a estar cerca del poder, a la lisonja de teatros y estadios, y se olvida que un trovador es una fábrica de ideas, que se debe al pueblo y su lugar siempre serán las calles de su pago, donde se nutre de esa savia que hace su canto libre.

>Y Trato de escribir

>


No quiero despertarte de tus sueños,

prefiero contemplarte sin hablar.
Quiero adorarte así,
con el silencio más hermoso,
como un feliz reposo para mí.

Pablo Milanés – Matinal



Ella toma sus manos tibias, él besa sus lunares secretos, sábanas blancas cubren sus cuerpos sin vestido, mientras trovadores les cantan sus canciones, libres.
Él le entrega un poema escrito en las nieves del exilio, ella le regala su botón en flor. Nadie los espía, ni los miedos ni las dudas. Solamente el amor custodia, en gozo.

Explorando las bahías de sus cuerpos, alumbrados por el claro de la luna que vigila desde la ventana, estan cóncavo y convexo transformados en un solo obstinado ser de amar.

Ella duerme, angelical. Él la observa: besa con ternura su rostro y boca pequeña, con delicadeza tal que ella ni se inmuta, mientras él sigue soñando despierto, oteando su perfume de transparencia pura.

>Y tenía un rostro ajeno al que yo amaba

>


Desperté la mañana en que no pudo ser

no sin antes jurar que si no era contigo, jamás,
que esta herida me habría de matar,
y heme aquí, ¡qué destino!,
que ni el nombre tuyo pude recordar.

Pablo Milanés – Hoy la vi

Lima no es Londres, pero su neblina cala hondo,mientras la garúa ácida cae desde su cielo gris, hiriendo la piel cetrina de sus habitantes.

En una calle cualquiera, sin paradero, se detiene una vetusta lata de sardinas rodante, buscando algún pasajero retrasado, un simple boleto más, sin nombre.
En la acera de enfrente, observa un hombre – la misma rutina de siete del día – pensaba. Hasta que se percató que ella, la mujer de sus olvidos, miraba desde una ventana, perdida.
-¿En realidad era ella?- se preguntaba, mientras observaba en ese rostro las mismas cejas depiladas artesanalmente, el mismo cabello ensortijado, tantas veces enredado en sus dedos, el rostro pálido y huesudo, la boca carnosa, breve.
Habia transcurrido un lustro desde ese adios. Desde entonces, el recorrió millones de veces esas calles, donde antaño se besaban a escondidas, con la secreta esperanza de encontrarla.
-Es ella- pensó, mientras recordaba el día en que juntos se apagaron una colilla de cigarrillo en las manos, como señal de un estéril pacto incondicional que pronto olvidaron.
Aquella muchacha fue su breve refugio en tiempos de cólera, su bálsamo contra el pesimismo cuando todo parecía perdido. Mas, sus ojos no tenían ese brillo ahora: una profunda tristeza invadía el café de sus ojos. Sin pensarlo, el subió a ese destartalado bus, con el corazón retenido en la garganta.
Al subir observó a su otrora amada, con un bebé en brazos, acompañada de un viajante indiferente que apenas la miraba, mientras leía un pasquín de 50 céntimos.
-Se parece mucho… pero no es ella – pensó el sin suerte, mientras indicaba al cobrador del añoso bus que se había equivocado, que tenía que bajar en la siguiente esquina.


>Si cuatro caen por minuto

>

La vida no vale nada cuando
otros se están matando

y yo sigo aquí cantando
cual si no pasara nada.

La vida no vale nada
si se sorprende a mi hermano
cuando supe de antemano
lo que se le preparaba.

La vida no vale nada
si cuatro caen por minuto
y al final por el abuso
se decide la jornada.

Pablo Milanés – la vida no vale nada

Cierto joven amigo me ha pedido que escriba unas líneas, explicando mi punto de vista, pero que no sea “tan radical”.

Lamento no poder complacerlo: si defender la vida, la naturaleza y la paz es ser radical, pues yo soy RADICAL, incorregiblemente radical, terriblemente radical.

Ante la matanza de mis hermanos amazónicos, ante el pacto infame firmado por la prensa convencional y los grupos de poder, ante la difamación y persecución de los líderes sociales, la única salida es salir a las calles y expresar el total rechazo ante estos hechos, abiertamente, sin esconderse en letras o papel virtual.

SALIR A LAS CALLES Y PROTESTAR NO ES SER RADICAL, ES SER HUMANO

En la amazonía peruana viven, desde hace milenios, 1509 comunidades nativas, que controlan alrededor de 10 millones de hectáreas. Sin contar a los grupos llamados no contactados, que por decisión propia y luego del genocidio cauchero (fines del S.XIX), viven alejados de todo contacto occidental.

Además, cuenta con áreas naturales protegidas por las leyes nacionales e internacionales, tomando en cuenta que son una garantía para el fragil equilibrio ecológico de la tierra.

El desarrollo sostenible, concepto usado por gobiernos decentes para una responsable y racional explotación de recursos, brilla por su ausencia.

Lamentablemente, con un errado concepto de progreso, existen superposiciones flagrantes entre los territorios de las comunidades, las áreas naturales intangibles y los lotes de hidrocarburos, concesiones mineras, bosques de producción permanente y conceciones forestales.

Estas superposiciones atentan:

– Contra la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, en casi todos sus artículos. Mas información, aquí

– Contra el convenio 169 de la OIT , que exige una consulta previa a las comunidades amazónicas. Previa a cualquier plan de lotización. Las leyes internacionales superan a las nacionales en cualquier república que se precie de democrática. Mas información, aquí.

– las leyes peruanas, que indican la intangibilidad del territorio de las comunidades amazónicas. Pero el estado, dueño de los recursos de subsuelo, pretende hacer valer sus intereses, atentando los derechos de sus propios ciudadanos.

– la ley de pueblos indígenas en aislamiento que garantiza la protección de sus territorios . Pero ha sido alterado en su artículo 5, para favorecer la explotación de recursos, vulnerar su protección y condenarlos a la extinción.

El estado peruano, en una actitud delirante, en vez de corregir sus errores, ha promulgado diversas leyes, con la excusa de adecuarse legalmente a la ejecución del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los EEUU, todas ellas vejatorias de las normas legales nacionales e internacionales arriba mencionadas.

Quizá este mapa, con la selva lotizada para explotación de Hidrocarburos, hecha violando la ley , ignorando a las comunidades amazónicas y mutilando las reservas naturales, pueda explicar ese eufemismo usado hasta el cansancio por el criminal Alan García, para justificar su insano proceder: “la selva es de todos los peruanos”. En verdad, quieren que la selva sea de estas empresas:
Petrobras, Barret, Burlington, Pluspetrol, Ramshorn, Oxy, Nocol, Repsol, Hess, Loon, Sapet, Hunt Oil, Pan Andean y True energy.



Ante esta situación, y en un hecho histórico, las comunidades amazónicas han dejado de lado sus diferencias ancestrales y se han unido, en un frente que tuvo a los Apus Pizango y Manuin como sus principales líderes, exigiendo de diversas formas la derogatoria de esas leyes y el respeto a sus derechos.

Ante la desidia del gobierno, los últimos meses se vieron obligados a radicalizar sus medidas, tomando carreteras, pero siempre dispuestos al diálogo.

El 5 de junio, Pizango se encontraba en Lima, dialogando. Manuin se quedó en Bagua.

El gobierno respondió con balas, francotiradores y matanza: hoy Pizango se encuentra asilado y Manuin agonizante, caído por 8 balas.

Los muertos por parte de los amazónicos, según cifras cuatelosas, suman mas de 50, otros hablan de centenares. El estado afirma que han sido NUEVE.

Bagua ha sido declarada en estado de sitio, y solo se permitió el acceso de la prensa horas después de la masacre. Pero las imágenes hablan, los deudos reclaman a sus muertos, desaparecidos, quemados, arrojados al río, como en los ochentas, cuando Alan García era también presidente.

Mientras en Lima, la prensa solo da cuenta de 30 policías muertos, algunos con heridas de bala, en medio de la masacre y la insanía. Muchos fueron como carne de cañon, abandonados por un gobierno asesino. Sospechosamente, no han dejado a sus deudos revisar los cadáveres. En efecto, las pocas imágenes que han sobrevivido a la censura, muestran a francotiradores de las fuerzas armadas disparando en los techos, pero no muestran a ningún amazónico disparando.

La prensa convencional informa que la Defensora del Pueblo acudió a Bagua, ante una denuncia de hallazgo de fosas comunes, y no encontró nada, se regresó al instante. Ese proceder, con desconocimiento total de todo método y técnica para actuar en caso de denuncias de desapariciones, solo hace corroborar el falaz circo montado por el gobierno y sus cómplices.


TODA MUERTE DEBE DOLER EN EL ALMA,
PERO DUELE MAS
CUANDO EL QUE ORDENO DISPARAR,
SIGUE EN EL PODER

En Lima, la prensa alineada con el gobierno y los grupos de poder insiste en negar lo evidente, en culpar a los que fueron siempre ignorados y acribillados, en difundir delirantes teorías de conspiración internacional, con los nuevos “cucos” de moda. En algunos casos, los periodistas se han convertido en panfleteros de pasquin neonazi. Otros prefieren el sentir del agua tibia, se mantienen imparciales, como la clase media en la Weimar de 1930.

Pero, muy a pesar de ellos, los gremios profesionales, los estudiantes, los sindicatos, los grupos ambientalistas, los colectivos de derechos humanos, y los hombres comunes, sin importar raza, credo, idioma, clase social y posición política, están reaccionando, en todo el Perú.

El 11 será la primera marcha colectiva masiva. No existe miedo, no es la primera vez que el pueblo peruano sale: se marchó contra Morales Bermúdez, contra el mismo Alan García, contra Sendero Luminoso, contra Fujimori y Montesinos.

El peruano es un hombre de paz, y estas marchas serán en nombre de la paz: es la única salida ética y moral que nos han dejado, los que estamos aquí y que tenemos el privilegio de acceder a tecnologías de comunicación,debemos de recordar que somos de carne y hueso, que tenemos también voz, alma y grito, que no podemos quedarnos sentados como si no pasara nada, como dice la trova de Milanés.

Alan García ha dado manotazos de ahogado, quiere ahora, enmendar su error, pero solo son medidas de maquillaje, sin ningún sentimiento verdadero de culpa, ni de enmieda.

Encima, ha mandado a su embajadora de tercera clase, a mentir descaradamente en la Asamblea de la OEA. Le creeran como a Fujimori después del golpe del 5 de abril de 1992?

La vida vale menos que el petróleo? para Alan García, sí.

Mis infinitas GRACIAS a los hermanos de otros países que han hecho correr la noticia de esta tragedia. Les pido por favor que insistan, que este crimen no quede impune, que colaboren para que la justicia triunfe.

También ver:

Combitos Bagua

Pablo Milanés – La vida no vale nada



>En la cama su silueta

>


Se dibuja cual promesa

de llenar el breve espacio
en que no está.

Pablo Milanés – El breve espacio en que no estás

Cuando los pliegues en la sábana de seda tomaron forma de aquella mujer de sus olvidos, sintió al instante su cerebro remecer, alterando sus respiros, nublando sus pupilas, colapsando su alma por la incertidumbre de aún desearla, extrañando cada segundo la cadencia de su piel capulí, y esa intensa humedad sentida – a pelo – muy dentro de ella.

Ahora, solo le quedaba la miseria de no poder amarla.

Miró el calendario para ubicar el día en que por última vez ella durmió en su pubis: tuvo que retroceder muchas tarjetas para llegar al pasado otoño bisiesto.

Entonces, en un vano intento por olvidarla, lanzó las sábanas a la calle, para alegría de algún ropavejero, de los muchos que deambulan por las veredas de esa ciudad gris.

El breve espacio en qué no estás – Richard Villalón

>"Libertad" era tan sólo una palabra aguda…

>

Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar

Mario Benedetti – Hombre preso que mira a su hijo

– Sólo recibía órdenes- argumentó el oficial.

– ¿Cúales fueron esas órdenes y quién se las dío?- preguntó el fiscal.

– El capitán Santiago Martín me ordenó sacar al detenido de la camioneta.

– ¿Se refiere al periodista?

– Sí

– ¿En qué condiciones estaba él?

– No lo recuerdo.

En verdad, recordaba ese día como el cercano ayer, cuando descendió del automóvil a aquél desdichado, convertido – después de dos días con sus noches colgado de sus pulgares, recibiendo tortura made in Escuela de las Américas – en un manojo de tendones cubiertos por trapos albos , teñidos de tinto seco, maldiciendo aún con sus dientes pulverizados, acallando sus propios gritos.

– ¿Qué hicieron con él?

– El capitán Santiago Martín continuó el interrogatorio al detenido.

– ¿En que consistió?

– Le preguntó nombres, que diga quienes eran sus cómplices, que era su última chance antes de proceder a…

– ¿Lo torturaron?

– No recuerdo, fue hace mucho…

De pronto, palideció al sentir como ese aroma a brisa marina invadía la sala del Juzgado. Era la misma brisa de cinco de la mañana, quince años atrás; cuando él y sus secuaces quebraban a patadas las costillas de Juan o José, Pedro o María, impotentes ante la negativa de aquél infortunado de delatar inocentes, logrando solamente que su sangre se mezclara con las espumas de aquella playa virgen.

– ¿Qué pasó, luego que el secuestrado se negara a hablar?

– El capitán Santiago Martín me dijo que era hora de mi “bautizo”.

– ¿En qué consistía ese “bautizo”?

– Eliminar al detenido, matarlo… pegarle un balazo.

– ¿Ejecutó esa orden?

No era la primera vez que mataba a un hombre, pero nunca antes le había tocado dar el tiro de gracia, directo a la nuca, a un ser humano inerme, vencido, mancillado. – “dispara cuando quieras, viviré en mis hijos” – le alcanzó a decir el desdichado antes que un trozo de plomo le llegara de lleno, trocando su rostro en solo huesos y sesos.

– Repito. ¿ejecutó esa orden?

– No recuerdo.

Hombre preso que mira a su hijo – Pablo Milanés