>Hay rosadas, verdecitas…

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Hay rosadas, verdecitas,
blanquitas y celestitas,
las casitas del barrio alto
todas hechas con recipol.
Hay dentistas, comerciantes,
latifundistas y traficantes,
abogados y rentistas
y todos visten polycron.
(y todos triunfan con prolén)
Las Casitas de Barrio Alto – Malvina Reynolds / Víctor Jara

Las hay en Perú o Ecuador, pueden llamarse Samborondón o Asia (“eishia” para sus habitantes). Los dueños del país se han ido a vivir lejos de las urbes invadidas por esa masa de inmigrantes que ellos llaman turba,  donde el aire es limpio, las playas son privadas y sus habitantes son blancos, descendientes de consignatarios del guano, negociadores de la deuda externa, fundadores de Bancos, dueños de diarios, narcotraficantes que limpian su prontuario financiando campañas, comprando minas o casando a sus hijos con niñas de apellido compuesto.
Todos son miembros del Club Nacional, esa logia que elige a dedo a los futuros presidentes, promocionándolos como el “mal menor” gracias a sus miedos de comunicación, para que esos millones de compatriotas que sobreviven con $3 al día voten por ellos, engañados con la promesa que el país  crece a 10%, que Toledo subirá los salarios (él se aumentó el suyo en  $20 mil), que el remate de las riquezas cuando PPK fue ministro es un bluff creados por enemigos de la patria, que no importa que Castañeda robe si construye escaleras en la punta de los cerros, que Keiko Fujimori no va a  indultar a su padre asesino y ladrón. En suma, afirmarán que en nuestro país nadie se muere de dengue y no hay analfabetos.
Se sonrien y se visitan, celebran que todo está atado. Y si algo les sale mal, si esa masa a la que desprecian les da espalda y eligen a otro, seguro que los de las casitas de barrio alto, desde de sus burbujas con aire acondicionado, se juntarán para luchar por la democracia, vía twitter y facebook, mientras separan pasajes a Miami, Aruba o algún pedacito de paria que añoran.
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