>Si me matan, no importa

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Si me matan, una rosa roja
modelo de mi corazón
es el amor que te dejo.

Si me matan, no importa
nuestra causa seguirá viviendo
otros la seguirán.

El porvenir es brillante.

 
Carta Mínima a mi mujer, Ricardo Morales Avilés
Hoy día, hay  hombres y mujeres que luchan hasta el límite de sus vidas, por libertad y dignidad. En Libia, Egipto, Marruecos, Túnez, Bahrein, Arabia, Yemen. Se han unido a los que día a día combaten y son asesinados en Palestina y Gaza por el estado terrorista de Israel.
Tiranos sostenidos por las potencias occidentales, otrora revolucionario que ahora parece un viejo cantante de rock con síndrome de abstinencia, reyezuelos que nadan en petróleo pero tienen a su país sumido en un apartheid. Todos ellos miraron para un costado la desgracia de sus hermanos palestinos a cambio de las bondades del capitalismo: inversiones extranjeras, bonitas cifras de crecimiento, millones de euros en sus arcas personales.
Pero, como siempre pasa en la historia de la humanidad, la realidad les explota en la cara: un pueblo que no tiene miedo a la muerte es invencible.
Solo espero qué, a estos tiempos de guerra, les suceda tiempos de paz desde Túnez hasta Gaza, y no luchas fraticidas que desangren más al pueblo, ni teocracias que llamen al odio en vez del amor, ni nuevos protectorados de potencias extranjeras, administrando ese oro negro que mueve al mundo.


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>Los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo

>


Los guanacos hijos de la gran puta, 
los que apenitas pudieron regresar, 
los que tuvieron un poco mas de suerte, 
los eternos indocumentados, 
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, 
los primeros en sacar el cuchillo, 
los tristes mas tristes del mundo, 
mis compatriotas, 
mis hermanos.  
Roque Dalton – Poema de amor 
  
Oía un viejo nuevo poema en canción, grabado en la clandestinidad de algún lugar de El Salvador en las épocas donde lo blanco era blanco, rojo era rojo, negro era negro y la muerte era vida, o viceversa.

Al poeta lo mataron a balazos sus entonces camaradas de lucha, acusándolo de reaccionario, burgués y espía de la CIA. El juicio fue sumario e implacable, pero mayor fue el de la historia:  Joaquín Villalobos, uno de los asesinos de Roque Dalton ahora es lacayo de esa gavilla de delincuentes, terratenientes y torturadores que es la ARENA, criticando todo gobierno de izquierda en Latinoamérica, ganando por ello elogios de intelectuales mercenarios como Vargas Llosa y Montaner. A cambio, la palabra de Roque permanece inmortal y vigente, a pesar de las casi cuatro décadas transcurridas de su infausta muerte.

Hoy, se siguen acribillando latinos en las fronteras del primer mundo, los que llegan a cruzarla son acusados de delincuentes, eternos interfectos, convertidos en mano de obra barata. Pocos regresan o logran enviar remesas a sus familias que se quedan en esta parte del mundo donde los diarios y el gobierno nos siguen vendiendo postales de un país de cielo celeste, con el segundo mejor himno del planeta, la artesanía o comida reconocida mundialmente, en su misión por ocultan derrames de relaves en rios altoandinos, colegios y autopistas sobrevaluadas por coimas, niños que cumplen años vendiendo caramelos en las calles, para que políticos con doble moral y doble cuenta en Suiza siempre lleguen a presidente.

Mientras tanto, dentro o fuera de las fronteras del país violado, millones de latinos siguen siendo los eternos indocumentados, inventores crónicos de trabajos que no son trabajos y que los economistas llaman alegremente sub-empleo. Todos ellos forman ese país que empieza en el último paradero de buses, exactamente donde termina el asfalto y nace el arenal, los silos y techos de cartón: donde termina el plástico y comienza el territorio de mis compatriotas, los tristes mas tristes del mundo, pero llenos de esperanza.

>Escucha mis palabras oh Señor

>

Escucha mis palabras oh Señor
Oye mis gemidos
Escucha mi protesta
Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores
ni partidario de su política
ni te influencia la propaganda
ni estás en sociedad con el gángster.

No existe sinceridad en sus discursos
ni en sus declaraciones de prensa
Hablan de paz en sus discursos
mientras aumentan su producción de guerra
Hablan de paz en las Conferencias de Paz
y en secreto se preparan para la guerra


Sus radios mentirosos rugen toda la noche

Sus escritorios están llenos de planes criminales
y expedientes siniestros
Pero tú me salvarás de sus planes

Hablan con la boca de las ametralladoras
sus lenguas relucienteslas bayonetas…
Castígalos oh Dios
su política
confunde sus memorándums
impide sus programas
A la hora de la Sirena de Alarma

tú estarás conmigo
tú serás mi refugio el día de la Bomba

Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales
ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas
tú lo bendices
lo rodeas con tu amor
con tanques blindados.

Ernesto Cardenal, Salmo 5

Prefiero los salmos de Cardenal, que transpiran al Dios que está en todos los hermanos que sufren, no en las mesas de los poderosos que oprimirán siempre, hasta que un día se tome el cielo por asalto, como en el mito griego.


>Los poemas suelen ser papel mojado

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Con ríos
con sangre
con lluvia o rocío
con semen con vino
con nieve con llanto
los poemas suelen
ser papel mojado.

Papel Mojado – Mario Benedetti

Éramos una fratia refugiada en las alturas del Perú cuando Aníbal, el mas sabio de todos, nos enseñó uno de sus tesoros sonoros mejor guardados: fue entonces que el ambiente se llenó de la voz más hermosa con las palabras mas prístinas.

– ¿Quién canta?- preguntó con desdén uno de nosotros.

– Es Tania Libertad cantando poemas de Benedetti.

– ¿quiénes son esos? ¡qué profundo! – replicó con falsa ironía.

Fue entonces que Aníbal, rojo de ira respondió:

– ¿ No sabes quiénes son, ignorante de mierda?

Tuvimos que calmar al buen Ánibal, comprendiendo su indignación, mientras explicábamos al desubicado amigo la tontería que había espetado. Después continuamos en ese placer para los sentidos que fue escuchar a La Libertad cantando los versos del hoy inmortal Mario.

Tania Libertad ha regresado al Perú, para dar recitales en Lima y en las Tumbas reales del Señor de Sipán, en su Lambayeque natal. El recital en Lima fue de un lleno total, con ovación de pie, como una forma de bienvenida a una hija pródiga que hace treinta años marchó a México para ser la maravillosa artista que es, a despecho de sus críticos, que como el irónico amigo de la anécdota, no le perdonan ni el éxito obtenido ni su constante compromiso por la justicia social y el canto con sentido.

>Sube a nacer conmigo, hermano

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Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.

Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.

Pablo Neruda – Canto a las alturas de Machu Picchu (XII)

Veinte mil damnificados, decenas de muertos, cuantiosos daños a la economía: Cuzco, el ombligo del mundo, capital del que fué el imperio más grande de indoamérica, sufre los embates de lluvias y aluviones, producto del llamado calentamiento global y la desidia de sus gobernantes.

Miles de viviendas han sido afectadas, muchas hectáreas de cultivo arrasadas;pero las colosales estructuras de piedra de la llacta de Machu Picchu, junto a otras, han sufrido poco o ningún daño. Quizá sea una lección de humildad del conocimiento andino, muchas veces menospreciado por la ciencia occidental: los miles de años de experiencia acumulada permitieron al hombre prehispánico saber sobre la tierra y del clima, asentándose lejos de las zonas de peligro.

Los peruanos, como es costumbre, se movilizan en ayuda de su capital histórica, ante la ineptitud de un país oficial que según las estadísticas avanza hacía el progreso, pero que en realidad avanza hacía el entreguismo y la servidumbre.

Mientras el Cuzco sozobra, militares peruanos y chilenos insisten en jugar a la guerra como infantes alienados, con declaraciones altisonantes que evidencian su desnuda ignorancia: deberían aprender de Neruda maravillado por las alturas de Machu Picchu, del Jaivas cantando en medio de las ruinas de piedra, de un ahora desconocido Mario Vargas Llosa, décadas antes de ser el intelectual cama adentro de Piñera o el consejero de estética de Uribe.


Ver También: El Caminerito


>Abrazó al primer hombre

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Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “¡No mueras; te amo tanto!”
Pero el cadáver, ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
“¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver, ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil
clamando: “¡Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver, ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Pero el cadáver, ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver, triste, emocionado;
incorporose lentamente,
abrazó al primer hombre; echose a andar.

Masa – César Vallejo

El cádaver sin lápida ni epitafio escuchaba en silencio voces venidas de la superficie.

– Mi padre está aquí – dijo el huérfano.

Entonces, el cadáver recordó que la memoria es lo único que puede vencer a la muerte.

(Microrelato, necesario ante tan inmenso poema)

>Poesía en Haití

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Quién no duda ante el esfuerzo por cumplir
ante la ostentación de un mundo por construir o reconstruir
cuando la podredumbre febril lo roe hasta su síntesis
hasta su profundo desdoblamiento.

No basta tener sed para hacer brotar la fuente.
Es necesario escarbar la tierra hasta lo más profundo
de sus entrañas, y con los propios dedos.

Tres veces cantó el gallo / Pedro no traicionó: / se hizo diplomático.

Tengo la angustia de las tinieblas en mi nuca
Tengo el calor de los golpes / ignorado bajo mi piel.
Que se levante al fin el sol / y ahuyente mi miedo.

Rony Lescouflair, poeta Haitiano

Oh país mío, tan triste es la estación
Que ha llegado el tiempo de hablarse en señas.

Todo un pueblo agobiado de silencio
Se desplaza en el mutismo arcilloso de los abismos
e inscribiéndose en las retinas /el movimiento verbalista reemplaza al verbo
Dondequiera la vida se queda en suspenso.

Anthony Phelps, poeta Haitiano

No escribiré sobre el dolor en Haití, a raiz del cataclismo reciente. Su dolor tiene larga data, de país bloqueado, invadido y saqueado por las mismas potencias que ahora llenan de aviones cargados de víveres su aeropuerto en ruinas, a la vez que pueblan el país de marines, o asilan tiranos sanguinarios como “Baby Doc” Duvalier, que sigue disfrutando de sus sucios millones en París.

Tampoco colocaré imágenes de muertos a la intemperie, como si fuera periodista sensacionalista que antes del terremoto viajaba a Cancún o Punta Cana, pero jamás a Puerto Príncipe, ciudad de eternas hambrunas biafreñas.

Prefiero colocar la voz del pueblo haitiano, reflejada en dos poetas de distinta y a la vez aciaga suerte: Lescouflair murió en las mazmorras de “Papa Doc”, Phelps pudo exiliarse. Ambos lucharon contra dictaduras con esa arma cargada de futuro que es la poesía comprometida.

Y ese pueblo haitiano renacerá de sus cenizas y escombros: solo necesita que el mundo no le dé la espalda después de pasada la euforia de la caridad, ni lo explote con deudas externas impagables o TLC abusivo, mucho menos derrocar presidentes como Aristide, cuyo único pecado fue querer un Haití justo, sin desigualdades extremas ni fuerzas ocupantes.

Ver también : El hablador