>No se si eras un angel o un rubí

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Te vi, saliste entre la gente a saludar
Los astros se rieron otra vez,
la llave de mandala se quebró
O simplemente te vi.
Fito Paéz – Un vestido y un amor

A Claudet
Te esperé desde una esquina en la calle felicidad, apareciste entre la gente y me saludaste, no sabía si eras un angel o un rubí, fuimos a comer chocolates y pasear, me fijé en tus ojos y me prendí de tí.
Meses después, luego de conciertos, trovas y letras, en la posada del ángel escribí una declaración de amor en una servilleta. Y en un día de fiesta nacional me besaste bajo el mapa de un país perdido en el tiempo.

Desde entonces, todos los días que pasamos juntos son nuestro cumpleaños.

Ahora caminamos juntos, trabajando el día en que nos devuelvan nuestra patria los rancios ladrones de iniciales multicolores, para que no hayan mas niños con su inocencia en las aceras, ni ancianos sin hogar, ni perros sin abrigo.

Hace dos años te ví por primera vez, desde entonces mi arco iris ya no es en blanco y negro. En cambio nuestras caras se pintan de colores, cada vez que nuestras miradas se juntan.



>Si me matan, no importa

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Si me matan, una rosa roja
modelo de mi corazón
es el amor que te dejo.

Si me matan, no importa
nuestra causa seguirá viviendo
otros la seguirán.

El porvenir es brillante.

 
Carta Mínima a mi mujer, Ricardo Morales Avilés
Hoy día, hay  hombres y mujeres que luchan hasta el límite de sus vidas, por libertad y dignidad. En Libia, Egipto, Marruecos, Túnez, Bahrein, Arabia, Yemen. Se han unido a los que día a día combaten y son asesinados en Palestina y Gaza por el estado terrorista de Israel.
Tiranos sostenidos por las potencias occidentales, otrora revolucionario que ahora parece un viejo cantante de rock con síndrome de abstinencia, reyezuelos que nadan en petróleo pero tienen a su país sumido en un apartheid. Todos ellos miraron para un costado la desgracia de sus hermanos palestinos a cambio de las bondades del capitalismo: inversiones extranjeras, bonitas cifras de crecimiento, millones de euros en sus arcas personales.
Pero, como siempre pasa en la historia de la humanidad, la realidad les explota en la cara: un pueblo que no tiene miedo a la muerte es invencible.
Solo espero qué, a estos tiempos de guerra, les suceda tiempos de paz desde Túnez hasta Gaza, y no luchas fraticidas que desangren más al pueblo, ni teocracias que llamen al odio en vez del amor, ni nuevos protectorados de potencias extranjeras, administrando ese oro negro que mueve al mundo.


>Hay rosadas, verdecitas…

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Hay rosadas, verdecitas,
blanquitas y celestitas,
las casitas del barrio alto
todas hechas con recipol.
Hay dentistas, comerciantes,
latifundistas y traficantes,
abogados y rentistas
y todos visten polycron.
(y todos triunfan con prolén)
Las Casitas de Barrio Alto – Malvina Reynolds / Víctor Jara

Las hay en Perú o Ecuador, pueden llamarse Samborondón o Asia (“eishia” para sus habitantes). Los dueños del país se han ido a vivir lejos de las urbes invadidas por esa masa de inmigrantes que ellos llaman turba,  donde el aire es limpio, las playas son privadas y sus habitantes son blancos, descendientes de consignatarios del guano, negociadores de la deuda externa, fundadores de Bancos, dueños de diarios, narcotraficantes que limpian su prontuario financiando campañas, comprando minas o casando a sus hijos con niñas de apellido compuesto.
Todos son miembros del Club Nacional, esa logia que elige a dedo a los futuros presidentes, promocionándolos como el “mal menor” gracias a sus miedos de comunicación, para que esos millones de compatriotas que sobreviven con $3 al día voten por ellos, engañados con la promesa que el país  crece a 10%, que Toledo subirá los salarios (él se aumentó el suyo en  $20 mil), que el remate de las riquezas cuando PPK fue ministro es un bluff creados por enemigos de la patria, que no importa que Castañeda robe si construye escaleras en la punta de los cerros, que Keiko Fujimori no va a  indultar a su padre asesino y ladrón. En suma, afirmarán que en nuestro país nadie se muere de dengue y no hay analfabetos.
Se sonrien y se visitan, celebran que todo está atado. Y si algo les sale mal, si esa masa a la que desprecian les da espalda y eligen a otro, seguro que los de las casitas de barrio alto, desde de sus burbujas con aire acondicionado, se juntarán para luchar por la democracia, vía twitter y facebook, mientras separan pasajes a Miami, Aruba o algún pedacito de paria que añoran.

>Hay un grupo que dice que lo haga reír

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Hay un grupo que dice que una canción
tiene que ser muy fácil para la razón,
que las cosas que digo sólo las sé yo.
No han abierto los ojos al mundo.
Miren que decir eso

con tantos motivos
para preocuparse
como hay.
Silvio Rodríguez – Hay un grupo que dice

Fines de enero en República Bananera, bajo un sol de verano tan dañino como el fujimorismo. Los músicos discuten mientras en la tele los egipcios se levantan contra una demodura auspiciada por occidente.
– Debes cambiar de ritmos, hermanito. Lo que tu escribes no le gusta a la gente, intenta con algo mas alegre.
– He compuesto un par de canciones, en salsa y cumbia.
– ¿si? sobre que tratan.
– La salsa, sobre la guerra sucia entre los políticos; la cumbia, acerca de la indiferencia de la prensa ante la epidemia de dengue en Iquitos.
– ¡Caramba hombre!, no vas a llegar a ninguna parte con esa música tan densa.
– Solo quiero llegar hasta las conciencias.

>La derecha de la izquierda

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Nosotros somos la avanzada,
la derecha de la izquierda,
los demás no entienden nada,
son unos negros de mierda.
Somos pocos pero buenos
y gritamos siempre unidos:
El pueblo bien vestido
jamás será vencido
 Ignacio Copani – Los Cultos

Curiosa lógica, la de los cultos: estaba bien aliarse a los radicales y les daba lo mismo, ya que no pensaban ganar. Cuando inesperadamente les resultó en victoria, esa misma alianza  es contranatura, les impide ser comparsa de un ex-presidente, culto él, que habla de una economía de rostro humano, pero solo sabe de etiquetas azules, usar el mismo terno del genocida mundial de turno, regalarle su mejor sonrisa y mucho gas a los amigos de sus amigos.
Extraño raciocinio de los cultos, imposible de entender para los ignorantes como usted o yo: se esmeran en postular a un militante de dos meses de trayectoria en el Partido Culto, con pasado  no muy cultivado que digamos. Un señor de espíritu emprendedor que, en su best-seller injustamente ignorado por la Academia Sueca, afirma que Francisco Pizarro fue el primer emprendedor de estas tierras: !ya no es conquistador, invasor, asesino del inca, ni saqueador de riquezas, oiga usted!.
Luego, este emprendedor émulo de Cornejo y Og Mandino, decide no presentarse a elecciones primarias ante la renovación de la alianza con los radicales, otrora buenos y ahora malos. Los demas cultos capitalinos maldicen y son infidentes en siete idiomas y dos blogs, amenazando muy ilustradamente abandonar el barco. Hay que entenderlos, los cultos se bañan en agua florida, llueve pero no se mojan,  y purifican el ambiente para salvar el planeta: son la vanguardia, la derecha de la izquierda.
Hay otros no tan cultos fuera del Partido Culto, pero cultos al final: el ya mencionado ex-presidente que regresa cada cinco años a tentar fortuna; la hija adoptada de un asesino y ladrón, cultísima gracias al desfalco de todos los peruanos; una ex-ministra orquesta, muy cultivada y experta en causar masacres y firmar tratados de libre esclavitud; un banquero norteamericano con mas acres en los yunaites que simpatizantes en Perú; un ex-alcalde que carece de ideología por temor a perder la única idea que parió. Son lo mismo y son igual.
También estan los incultos, atilas, gentiles, chunchos que exigen barbaridades impropias del Siglo XXI : Seguridad Social, derechos laborales similares a los de 1945, transnacionales que paguen impuestos de acuerdo a sus ganancias, y comunidades con derecho inalienable a decidir si  tener o nó relaves en sus tierras. Todas estas ideas son evidentemente cavernarias, proto-dictadoras, ignorantes ante los ojos de los cultos, esos bien vestidos que jamás serán vencidos.

>Adios Muchachos

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Adiós, muchachos, compañeros de mi vida,
barra querida de aquellos tiempos.
Me toca a mí hoy emprender la retirada,
debo alejarme de mi buena muchachada.
Sanders & Vedani – Adios Muchachos 
Tangos añejos, que suenan como de ayer: los inmorales nos siguen igualando,  y postulan a la presidencia; asesinan niños y al mundo nadie le importa; se vuelve con la frente marchita al barrio para decir adios a los muchachos que viven un futuro distinto al prometido por los políticos y el mercado.

La vida es un tango, por eso la voz de Carlitos grabada hace ochenta años suena mucho más actual que los disfuerzos de un baladista cualquiera de estos tiempos.

>Mas yo seguiré soñando travesuras

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Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
mas yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces)
Silvio Rodríguez – El Necio

 
A Silvio rodríguez, trovador y necio.

Imagínate y supón que la era está pariendo un corazón por quien merece amor como una canción urgente,  para secar un llanto en estos días del reino de Todavía, cuando dan ganas de soltarlo todo y largarse por causas y azares, tocando fondo la vida, del sueño a la poesía, esperando el día feliz que está llegando con diez años de menos, cual trovador errante de barro negro que no quiere estar lejos de la casa y el árbol, y se demora, dejando en testamento paladar, ala de colibrí, caballo místico y rabo de nube. 
 
El Trovador antiguo los dejó al porvenir, a la familia, la propiedad privada y el amor…¿Qué se puede hacer con el amor? Sólo el amor que ya vivió, que ya se fue, al son desangrado de una pequeña serenata diurna, preludio de sueño de una noche de verano y mujeres soles, ¡oh Melancolía!

En este monólogo – esto no es una elegía – río y te doy una canción, la canción del  joven soldado, del elegido que llegó de San Antonio de los Baños, y de Mariana que quiere ser Eva. En esta canción planteo el necio problema de andar como hormiguita, trepando el dulce abismo, como el rey de las flores, entre  mariposas, desnudo y con sombrilla, juntito a la mentira y la verguenza, cual escaramujo; sin mirar hacía el porvenir ni preguntar: ¿Qué hago ahora?, entre flores nocturnas y sueño valseando, ver navegar nubes de alivio, sin pensar en cierta historia de amor y en el viento, que eres tú.