>So pretexto de vida, so pretexto de amar

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Las tardes de muertos eclipsan el bar
los deudos callaran su rabia y todo es por ti
pagando las noches d fusilamientos
gente desaparecerá…
¿en donde mierda estan?

So pretexto de vida, so pretexto de paz
so pretexto de amar, so pretexto de luchar
¡mentiras nada mas!…
las que escribe tu voz
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Leuzemia – El Asesino de la ilusión

Hace un año la desidia del gobierno de Alan García desencadenó una matanza entre peruanos que hasta hoy se desconoce la verdadera magnitud de la misma: las cifras oficiales hablan de una treintena de muertos, la Defensoría del Pueblo presentó un informe incompleto y manipulado, el gobierno el mismo día inició una campaña de amedrentamiento y persecución: dirigentes asilados o recuperándose de sus múltiples heridas, medios de comunicación cerradas, periodistas presos; todo con la venia de los halcones de la política y propietarios de la prensa acostumbrados a recibir dinero en sobres manila o maletines.

A 365 días del día nacional de la impunidad, dar reflexiones pseudo-sociológicas acerca de “élites limeñas” que por fin darán una mirada a la selva olvidada, es dorar la píldora ante la matanza que existió, es olvidar que Alan García habló sobre ciudadanos de primera clase en el mismo instante que llenaban de balas el cuerpo de Manuin, es no recordar la responsabilidad de loa ex-ministros Simons, Cabanillas y la actual Ministra de Economía, intocable para los falsos líderes de opinión.

A 12 meses de la infamia, se insiste en campañas nauseabundas en contra de los dirigentes nativos, en ridiculizar a activistas que se encadenan en la Casa Blanca cuando el mayor asesino y ladrón de la vida republicana peruana se reunía con Obama, no descanzan en manejar las mismas “cifras oficiales” que hablan de una treintena de muertos, la mayoría polícias, para beneplácito de ex-periodistas metidos de analistas políticos, siempre sospechosos de colaborar con la CIA y otros esbirros.

Bagua no ha servido para un acercamiento entre el Perú oficial y el real, simplemente ha servido para corroborar qué, a pesar de las optimistas cifras macro-económicas, de las inversiones rebosantes, de ese aroma a primer mundo que emiten las vitrinas de los Centros Comerciales, seguimos siendo una República Bananera, donde los recursos naturales se rematan debajo de la mesa, las leyes se modifican para beneficiar al poderoso, nos gobierna un presidente asesino reincidente en matar ilusiones. Los Rancas que hace medio siglo denunciaba Scorza, ahora se llaman Bagua, siempre bajo los titulares de mercenarios Expreso o Correo.

Bagua también sirve para señalar al traidor o al mercenario, y separarlo del valiente que no teme salir a la calles para expresar su rabia, su buena memoria y su dignidad.

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>Los inmorales nos han igualado

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¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

E. Santos Discépolo – Cambalache

Los hijos y entenados del Fujimorismo organizan fiestas de pan y circo con dinero de quién sabe donde: ¿cuentas secretas, testaferros, fideicomisos?. Sospechosamente pocos “líderes de opinión” recuerdan el desfalco que perpetró, con decenas millones de dólares cargados en costales quién renunció por fax desde el lejano oriente, hoy condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción.

Mas aún, descarademente hablan de una convivencia con los herederos de esa Yakuza que es el Fujimorismo, expresando incluso su simpatía por la hija del dictador, quien postula a la presidencia en esta República del Cambalache que es el Perú.

Es que esos mercaderes no hablan del pasado, cuando vivieron sus años maravillosos en programas matutinos con desayuno americano, informando de la inmortalidad del sapo cuando en las calles miles salían o estudiantes desaparecían por escuadrones de la muerte: para ellos no existían, mientras sus jefes recibían maletines deportivos con decenas de millones de doláres de ese chivo expiatorio que es Vladimiro Montesinos, el aún consiglieri de Alberto Fujimori, quien goza de una prisión dorada, con huerta incluída y 150 visitas al día de sus esbirros.

Otros hipócritas dicen condenar el fujimorismo. Pero, cuando las papas queman callan, o en nombre de la objetividad le siguen el juego al corrupto con falacias infames o tienen negocios debajo de la mesa, pero que todos conocen. Solo reaccionan cuando sus intereses o los de sus amiguitos se ven afectados, armando una opereta de quinta categoría.

Hoy parece ser que, para llegar a congresista, es necesario ser matón; presidente: asesino y corrupto; cardenal: traidor y racista; periodista: mermelero y mercenario.

Pensar que “Cambalache” se compuso en 1935, cuando en la Argentina campeaba la corrupción y el fraude, y en estas tierras gobernaba un general fascista: parece que poco o nada ha cambiado en nuestros pagos.