>Especialmente en abril

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Especialmente en abril

la razón se indisciplina
y como una serpentina
se enmaraña por ahí.

Joan Manuel Serrat – Especialmente en Abril

Cuando todo parecía obscuro, ella llegó descalza a su vida, para cambiarle el tono gris a un año de mierda, marcado en piel por el desamor, como hierro caliente.

Especialmente en abril, se juntaron melodías con poesía, sonrisas renacidas, pensamientos al unísono, telepatía del corazón, locuras de otro color: era la muchacha de hojas de hierba que acudía a su encuentro, caprichoso azar mediante.

Nunca Serrat se escuchó tan claro como en esas madrugadas de abril.

Acuérdate de abril, recuerda – le decía ella.

Ahora, 12 meses después de aquél mes incierto, al hombre del saco color lomo de rata solamente le queda el recuerdo de los ojos verdes más hermosos que jamás vió.

Joan Manuel Serrat – Especialmente en abril

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>Cantando al sol

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Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.

María Elena Walsh – Como la cigarra

Princesa de cristal, prisionera de tus propios dragones, que te han confinado a una prisión de paredes de vidrio, sin oxígeno.

No te condenes a morir lentamente,en ayuno perpetuo.

En otros tiempos, poseías hermosas alas de plumas azules, con ellas volabas los cielos de la ciudad gris, sin ser vista por simples mortales que olvidaron mirar el navegar de las nubes.

Para pasar desapercibida en este mundo, actuabas en obras infantiles: unas veces eras princesa (princesa dos veces), otras era un hada: entonces preferías usar tus alas verdaderas en vez de las de utilería. Nadie lo notaba.

Pero, en el fondo, languidecías sin aire, sin sueños.

Hoy, sientes que no puedes más, tus huesos se quiebran en astillas, tu estómago te devora, tus plumas se desvanecen.

Pero recuerda los días en que lucías tus alas, jugabas con cristales de mar junto a tu perro fiel.

Solamente tú puedes derrotar a esos dragones, liberarte de esa prisión de vidrio, curar tus heridas en el alma, volar de nuevo por ese cielo gris, llenar los teatros con niños sorprendidos por la belleza de tus alas.

Si necesitas ayuda, sabes que puedes contar con la hada del bosque. Ella cruzará sin descanso una y otra vez, el inmenso charco que separa su mundo de esa ciudad del desorden.

Y sonreirás de nuevo, renacerás, cantando al sol… como la cigarra.

Mercedes Sosa – Como la cigarra

>No, a la gente no gusta que

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Yo no pienso pues hacer ningún daño

queriendo vivir fuera del rebaño.
La mala reputación – Georges Brassens

El viejo juglar oscurecía sus sienes cuando entonaba su trovar, pensando en aquellos qué, aunque padezcan de calambres, insisten en nadar a contracorriente.

Son a los que la hostia siempre les supo a nada, jamás volvieron a probar ese pan que no es pan.

Y en la escuela, nunca aprendieron a llevar el paso, marcial.

Leen libros prohibidos, hacen el amor sin permiso, desconfían del fin de la historia, repudian a viva voz el paraíso de hoy: no se compran boletos para mirar lucesitas montadas para escena.

El viejo juglar rejuvenece, su cantar huele a espíritu joven, la mala reputación renace : el pánico ahora cundirá en todos los pueblos sin pretensión, al sur del río Grande.

La mala reputación – Paco Ibáñez

>En la cama su silueta

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Se dibuja cual promesa

de llenar el breve espacio
en que no está.

Pablo Milanés – El breve espacio en que no estás

Cuando los pliegues en la sábana de seda tomaron forma de aquella mujer de sus olvidos, sintió al instante su cerebro remecer, alterando sus respiros, nublando sus pupilas, colapsando su alma por la incertidumbre de aún desearla, extrañando cada segundo la cadencia de su piel capulí, y esa intensa humedad sentida – a pelo – muy dentro de ella.

Ahora, solo le quedaba la miseria de no poder amarla.

Miró el calendario para ubicar el día en que por última vez ella durmió en su pubis: tuvo que retroceder muchas tarjetas para llegar al pasado otoño bisiesto.

Entonces, en un vano intento por olvidarla, lanzó las sábanas a la calle, para alegría de algún ropavejero, de los muchos que deambulan por las veredas de esa ciudad gris.

El breve espacio en qué no estás – Richard Villalón

>El teu nom una rosa

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Més enllà de les ones d’un mar que ens aveïna

et cantem l’esperança, el teu nom és pervindre,
el teu nom Palestina.
Palestina – Lluis Llach

Lejos, muy lejos de fiestas pascueras y domingo de resurrección.

Distante, muy distante de odios, hipocresías y fascismos.

Ausente en las hostias repartidas por cardenales de anillos de oro y almas oscuras.

Desaparecido de las cruces, librado de sus clavos, curado de sus llagas.

El Mesías dejó su prisión de estatuas de yeso y,
al tercer día,
se reencarnó en la mirada de un niño de Gaza.

En él encontró, al fin, su fé en la humanidad, extraviada en medio de bombas, egoísmo e indiferencia.


Palestina – Lluis Llach

>Y que viva el subdesarrollo!

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Lo convidé a mi casa después que nos besamos.

Así es como en París acostumbramos;
Él me invitó a un motel y me quiso violar!,
Cómo parece ser que se acostumbra por allá.
Me dije: o la lá! va ser profundo
Mi encuentro con el tercer mundo.

Virulo – Latin lover

En tiempos remotos – de castillos medievales, cruzadas y gleba – existían distintos tipos de trovadores : los ligados a la nobleza, los que cantaban las gestas de caballeros, los que cantaban al amor, los que relataban las historias de los pueblos llanos; y los que con sarcasmo y fino sentido del humor, retrataban las contradicciones de su época – sus prejuicios, vicios y pecados- logrando la burla con sentido, la sonrisa con reflexión.

A esta última casta de trovadores, con humor corrosivo y pensante, pertenece el cubano Alejandro García Villalón, simplemente Virulo.

Este genial desquiciado de gafas estilo Lennon, le ha tomado el pelo al mismísimo Dios, pasando por célebres personajes como Cristobal Colón y Matusalén, con la misma maestría que usa al burlarse del machismo latinoamericano, las telenovelas, las ortodoxias ideológicas, las poses políticas, musicales, sexuales y un prolífico etcétera.

Por eso, siempre que quiera reir y no llorar, escuche amigo lector las trovas de Virulo, como remedio infalible contra la modorra y el pesimismo, típicos en estas épocas de crisis mundiales.


Virulo – Latin lover

>Entre esos tipos y yó

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Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,
viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,
a colgar en las escuelas su retrato.
Joan Manuel Serrat – Algo personal
Mi repudio total…

A quien hurta del corazón el latir.
A quien oprime conciencias con fusil.
A quien engaña de una forma sutil.
Al cruel, traidor, vil, rastrero, pérfido.
Al asesino, psicópata, ruin, ignominioso.
Al fatuo, veleidoso, inconsciente, vacío.
Al mentiroso, hipócrita, falaz, ofidio.
Al tibio, medio tibio, no caliente.
Al cobarde, avergonzado, impotente.
Al acaparador, estafador, especulador.
Al tirano, dictador, señor feudal.
A todos aquellos que matan,
cada día, a mis amigos, mis hermanos, los demás.

En fin, todo mi desprecio a quien corresponda, con imperiosa necesidad.

Joan Manuel Serrat – Algo personal